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Anunciado recientemente por representantes del Salón Internacional Alta Relojería (SIAR) en México, se hizo público que la exposición itinerante de los relojes que participarán durante el siguiente periodo de premiación en el famoso Grand Prix d’Horlogerie de Genève (GPHG), estarán en nuestro país a mediados de octubre. Sin duda, una noticia de extrema relevancia. Carine Maillard, directora de la Fundación del GPHG, nos platica sobre la importancia de este premio.

 

¿Cómo alcanzó el GPHG el enorme respeto y reputación que hoy disfruta a nivel internacional?

La respuesta es muy simple. Por un lado, es un asunto de tiempo, en nuestro caso el tiempo requerido para evolucionar hasta llegar a lo que somos hoy en día. El paso del tiempo permite corregir errores hasta conseguir crear algo especial. El Grand Prix d’Horlogerie de Genève fue fundado en 2001 y comenzó como una pequeña organización con un alcance muy limitado. Sin embargo, poco a poco hemos ido descubriendo formas de mejorar. Por otro lado, sabíamos que sería importante que el premio fuera reconocido oficialmente. Y eso ocurrió cuando el estado y la ciudad de Ginebra, así como la Confederación Suiza, reconocieron la importancia de apoyar a la industria relojera para el progreso de Suiza y respaldar al Grand Prix fue parte de la iniciativa. Ese fue el contexto que nos llevó a crear la Fundación del Gran Prix d’Horlogerie de Genève en 2011. A partir de ese momento, vivimos un periodo de grandes cambios. Fue entonces cuando iniciamos la exposición itinerante, en la cual primero exhibimos los relojes preseleccionados y más tarde mostramos los modelos ganadores. Así fue como evolucionamos hasta llegar a convertirnos en lo que somos hoy: los premios Óscar de industria de la relojería. Pero si tuviera que escoger solamente dos factores determinantes para nuestro éxito, entonces tendrían que ser el reconocimiento oficial y las exposiciones itinerantes. Fueron dos aspectos que finalmente nos dieron la proyección necesaria para convertirnos en un evento reconocido a nivel mundial. Con la exposición itinerante ya hemos estado en casi todas partes del mundo.

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Foto oficial del jurado para la edición 2016 del GPHG.

 

¿Cuáles son los méritos, en su opinión, de los relojes que ganaron en 2016?

En realidad, como directora del GPHG, no es mi papel evaluar los relojes ganadores o expresar una opinión al respecto. Esa responsabilidad recae en los miembros del jurado del evento. Ellos son quienes deben valorar los méritos de cada reloj y seleccionar a los que consideren merecedores del premio. Y de eso se trata precisamente: contar con un jurado verdaderamente independiente. Y es que la imparcialidad de nuestro jurado queda evidenciada cada año a través del gran número de relojes de marcas independientes que reciben nuestros premios.

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Ambiente en el interior del Gran Teatro de Ginebra, donde se lleva a cabo la premiación año con año.

 

¿Cómo escogen al jurado?

Ante todo, deseamos contar con un jurado balanceado y representativo, que incluya la participación de vendedores, periodistas, relojeros, diseñadores, expertos de renombre y demás personalidades inmersas en el mundo de la relojería que provengan de todas partes del mundo; de lugares como Asia, Oriente Medio y Europa. La idea es formar un jurado heterogéneo. Por eso ahora, por ejemplo, tratamos de expandir la presencia femenina —una tarea difícil debido a la poca participación del sexo femenino en nuestra industria—. Este año, por ejemplo, contamos con la presencia de la periodista Coreana Heekyung Jung y de la diseñadora de moda francesa Chantal Thomass, entre otras. De igual modo, también es importante para nosotros que el jurado siempre incluya la participación de relojeros destacados, como Philippe Dufour, o de diseñadores de renombre como el francés Philippe Starck. Y es esa búsqueda de una gran pluralidad de voces lo que, por ejemplo, en 2014 nos llevó a incluir la presencia del arquitecto francés Jean-Michel Wilmotte.

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El Tudor Heritage Black Bay Bronze fue el modelo ganador el año pasado en la categoría de Petite Aiguille.

 

¿Quién decide cuáles serán los relojes nominados?

Primero, anunciamos la convocatoria y cada marca decide si participará. Por lo tanto, nosotros no escogemos los relojes que competirán. Esa es una de las características que nos hacen diferentes de otros premios no tan independientes, en los que son las marcas quienes escogen los relojes que participarán.

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Max Büsser, CEO y fundador de MB&F, recibiendo la estatuilla por el premio al mejor Calendario de 2016.

 

¿Cuál será el gran reto que enfrentará el GPHG en los próximos años?

El reto siempre es el mismo: cómo federalizar, cómo unir a la industria a través de nuestro evento; cómo explicar que no se trata de ganar o perder sino de participar, de celebrar a la relojería en su totalidad. Por su puesto, la competencia es uno de los elementos que hacen al GPHG interesante. Pero lo más importante es enviar un mensaje de unidad. Se trata de un ideal que a veces es difícil concretizar, ya que, por ejemplo, existen marcas a las que no les gusta participar por miedo a perder. Pero no se trata de eso. Nuestro objetivo es representar a toda la industria y no solamente a unos cuantos. Ese es nuestro reto.

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