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El CEO de Frédérique Constant cree, hoy más que nunca, en la relojería inteligente. Al frente de MMT, pretende llevar a otras marcas la misma suite que integran sus Horological Smartwatches: MotionX.

Por Alejandro Estrada

Durante Baselworld 2015 pudimos platicar con Peter Stas, CEO de Frédérique Constant, sobre el futuro de los relojes de cuarzo, los inevitables wearables y el sitio que tiene, o tendrá en el futuro, la relojería mecánica tradicional. En esta reunión, que tomó como marco de referencia la introducción de su primer reloj inteligente, el Horological Smartwatch, entendimos la relevancia que tiene para el grupo su nueva unidad de negocio, Manufacture Modules Technologies (MMT), a saber, la alianza entre Fullpower Technologies y el grupo de marcas de relojería Alpina y Frédérique Constant, para llevar a otras marcas del segmento la plataforma MotionX.

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Los antecedentes

Hemos estado trabajando en ese proyecto desde hace tres años. Todo se originó cuando Union Horlogère Holding tuvo un acercamiento con Alpina para desarrollar en conjunto un movimiento que incluyera un altímetro. Aunque comenzamos a investigar la posibilidad de crear algo similar, al final abandonamos el proyecto.

El segundo intento fue hace cerca de año y medio y consistió en intentar desarrollar un reloj que pudiese incorporar el sistema operativo Android Wear. Para ello, asignamos a un equipo de desarrollo completo la tarea de crear la arquitectura del que sería nuestro primer reloj inteligente. Aunque logramos desarrollar esa fase del proyecto, por segunda ocasión decidimos abandonar el desarrollo de este producto. Las condiciones simplemente no eran suficientemente buenas. Sin embargo, ese periodo fue positivo para establecer las bases y las condiciones que nos llevarían eventualmente al desarrollo exitoso de nuestro primer reloj inteligente.

 

En el Valle del Silicio

Más adelante nos encontramos con que el avance tecnológico ya permitía mostrar y tener acceso a información conectada de manera táctil. Fue a partir de ese momento que el proceso de desarrollo del proyecto comenzó a tomar velocidad. En muy poco tiempo ya contábamos con el primer prototipo, con un firmware muy sencillo creado en Suiza, que contaba con una aplicación muy básica como prueba del concepto. En ese momento nos dimos cuenta otra vez de que nosotros no podíamos desarrollar y mantener a largo plazo el tipo de software que el reloj requería y, por consiguiente, nos dimos a la tarea de encontrar una compañía que ofreciera ese servicio de manera satisfactoria. Fue así como comencé a buscar un socio en Silicon Valley.

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Después de una larga búsqueda decidimos asociarnos con Fullpower Technologies, tomando en cuenta que su suite MotionX Platform para dispositivos inalámbricos wearables ya era empleada por compañías como Nike  y Jawbone. No solamente se trataba de una marca pionera en la industria de la tecnología de los wearables, sino que además ofrecía un producto cuya fiabilidad ya había sido comprobada.

 

Alianza firme

El fruto de ese trabajo fue lograr nuestro cometido de realizar un reloj inteligente cuyo diseño y realización fuera claramente de alta relojería, de apariencia analógica, y que, entre otras cosas, contara con una batería con más de dos años de duración. Por otro lado, también logramos crear un reloj que no tiene que depender de un teléfono todo el tiempo, ya que cuenta con una batería de larga duración que no requiere la sincronización constante con el teléfono para guardar la información. De hecho, nuestro reloj puede conservar los datos sin necesidad de sincronizarse con el teléfono por un periodo de hasta 30 días.

Por supuesto, conscientes de que no será la reputación de la compañía que provee las aplicaciones la que estará en juego si el reloj no funciona como es debido, sino la reputación de la marca que aparece inscrita en la carátula, nuestros esfuerzos también se enfocaron en asegurar que el software utilizado funcione correctamente, en diferentes circunstancias y por mucho tiempo. Por eso, el reloj es compatible con Apple y Android, su software es actualizado dos veces al año, puede utilizarse con 100 diferentes modelos de teléfono celular, en 100 países alrededor del mundo, en 15 idiomas y efectuar un total de 600,000 combinaciones diferentes. Así, el usuario que compró su reloj en Zurich puede estar seguro de que su reloj funcionará perfectamente si lo lleva puesto a un viaje a Singapur o Brasil, y la hora será ajustado automáticamente al sincronizar el reloj en cualquier parte del mundo y con una gran variedad de teléfonos. Por eso también el reloj puede recibir actualizaciones de firmware para Android o iOS y el módulo que contiene el sistema operativo puede ser fácilmente reemplazado por uno más avanzado –de llegar a necesitarse– en, digamos, cinco años, para así garantizar que el reloj funcione sin problemas por diez o 20 años más.

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El funcionamiento del reloj

Se trata de una computadora encargada del funcionamiento del reloj la mayor parte del tiempo. Como cualquier computadora, cuenta con un microprocesador, buses de entrada y salida, firmware, memoria RAM, memoria ROM, pila Bluetooth, pilas de protocolos sofisticadas, etc. El mecanismo de cuarzo, por otro lado, ha sido integrado para mantener el reloj a tiempo cuando éste no se encuentra conectado al teléfono inteligente del usuario. En otras palabras, no lleva en realidad un movimiento de cuarzo regular. Se trata de un reloj con componentes internos completamente nuevos.

 

Tecnología y Swiss Made

El reloj cuenta con un número importante de componentes hechos en Suiza. Inclusive, la tarjeta de circuito impreso fue fabricada por una compañía en Suiza. Las cajas del motor de engranaje que mueven las manecillas del minutero y de la hora, así como las manecillas pequeñas de la subesfera, también fueron realizadas en Suiza. Lo mismo es verdad para las estructuras que rodean el movimiento, así como la platina superior y la inferior. Además de la manufactura de esas partes en Suiza, también realizamos el ensamblaje del reloj en Ginebra. El desarrollo de los circuitos también fue realizado en Suiza. Sin contar los elementos visibles de la caja, carátula, etc., más del 60 por ciento de los componentes del movimiento son fabricados en Suiza.

 

Sobre Manufacture Modules Technologies SARL (MMT)

En mis conversaciones con Philippe Kahn, dueño y fundador de Fullpowe, y tomando en cuenta todo el proceso de desarrollo y la inversión que significó en todos los sentidos, nos quedó claro que Fullpower Technologies no podría justificar ese desarrollo tecnológico a largo plazo si solamente se utilizaba en los relojes de Frédérique Constant y Alpina. Como Fullpower Technologies necesita que la demanda sea mucho mayor y nosotros –es decir, Frédérique Constant y Alpina–, solamente adquiriremos la licencia de un número limitado de relojes, decidimos unir fuerzas y, a través de MMT, ofrecer la plataforma MotionX a otras marcas de relojes. Ya llegamos a un acuerdo con otra marca y estamos en conversaciones para cerrar otro trato. Las marcas interesadas en participar podrán comprar el módulo y obtener un contrato de licencia para usar la plataforma. De esta manera, cada marca podrá integrar la tecnología en sus colecciones sin comprometer el diseño de sus relojes. Obviamente, entre más marcas participen, más competencia habrá. Sin embargo, la participación de otras marcas creará las condiciones necesarias para sustentar el futuro de esta tecnología.

 

El rol de Stas en MMT

Por el momento soy el CEO de la compañía. Es probable que funja por un tiempo como su CEO interino, pero todavía no podría asegurarlo. Debido a que MMT es una empresa apenas constituida, alguien tiene que encargarse de organizarla, y por ahora ese alguien soy yo. Por otro lado, Alpina está en muy buenas manos bajo el mando de su CEO, Guido Benedini, y, en mi ausencia, Frédérique Constant cuenta con un equipo administrativo muy competente encargado de las operaciones diarias de la empresa.

 

La influencia del iWatch

Nosotros ya habíamos estado investigando la posibilidad de realizar algo en ese sentido; sin embargo, sería imposible negar la influencia que ha tenido el iWatch de Apple. Cuando realmente comencé a interesarme en este tipo de tecnología fue al enterarme de la existencia de la plataforma Android Wear. Me pareció muy interesante ver la imagen de una pantalla redonda en una carátula de reloj tradicional. Sin embargo, poco después supe que no era real, que se trataba de una imagen alterada en Photoshop. Por otra parte, el lanzamiento de los relojes de Apple, y todo el marketing detrás de esa campaña, sin duda creó las condiciones para un nuevo nicho en el mercado en el que muchos deseamos participar. Como desde el año pasado ya sabíamos lo que íbamos a proponer, decidimos anunciarlo antes de Baselworld, sabiendo que durante la feria muchas otras marcas planeaban anunciar la introducción de relojes inteligentes. Y, por supuesto, nuestro anuncio ha llevado a cinco u ocho marcas más a anunciar propuestas similares, al darse cuenta de que ya no solamente se trata de una iniciativa de Apple en Estados Unidos, sino que en Suiza ya se están realizando propuestas que incorporan esas nuevas tecnologías. Es por esta razón que ahora se puede observar a otras marcas suizas apurándose a lanzar lo antes posible relojes inteligentes, para no quedar atrás. Fue a partir de nuestro anuncio que marcas como Bvlgari, TAG Heuer –bajo el enérgico impulso de Jean-Claude Biver– o Gucci, con su nuevo reloj i.am+, decidieron presentar sus iniciativas. No estoy seguro de que lo hubieran hecho si nosotros no hubiéramos anunciado nuestras propuestas en los eventos que organizamos en febrero pasado.

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