Quizá una de las más complicaciones más peculiares, el segundero saltante, ha sido totalmente repensada y adaptada a este modelo, el denominado 1815 “Homage to Walter Lange”. Por supuesto, se trata de un reloj concebido para rendir tributo a uno de los personajes más queridos en la industria de la relojería sajona, el fundador de la nueva era de la manufactura, Walter Lange, quien falleció en enero de este año, al tiempo que se llevaba a cabo el Salon International de la Haute Horlogerie. Por supuesto, todos los asistentes, periodistas, coleccionistas y retailers, recibíamos la triste noticia y lamentábamos el deceso uniendo nuestras corazones y llevando nuestras condolencias a la gran familia Lange. Era evidente el semblante triste de todos los allí reunidos, en especial de su CEO, Wilhelm Schmid, quien emitía un discurso emotivo en el brindis oficial.

El modelo que le rinde tributo, de acuerdo con el comunicado de la compañía, representaba para el propio Lange, una de las mejores expresiones del reloj perfecto. En breve, con una estética clásica, reducida a una mínima expresión, purista y de elegancia atemporal, el modelo 1815 Homage to Walter Lange” condensa en su interior una complejidad mecánica que prefiere mantenerse discreta, a la usanza del discreto fundador de la compañía, pese a lo intrincado de su mecanismo.

 

En concreto, este modelo ofrece un pequeño segundero que avanza cada segundo en seis pequeños pasos, en consonancia con la frecuencia de oscilación del volante, que late a 21,600 alternancias por hora. Sin embargo, al centro encontramos una larga manecilla que también indica el avance de los segundos a la manera de los tradicionales jumping seconds, pero con una diferencia fundamental: su función de parada. Mediante el pulsador situado a las 2, el segundero puede detenerse (una función que resulta muy útil para la lectura del pulso) y andar de nuevo. De hecho, esta invención se remonta a la época del bisabuelo de Walter, Ferdinand Adolph Lange, y fue el abuelo, Emil Lange, quien la implementó en una de sus piezas más importantes.

 

El mecanismo que permite el salto del segundero central es controlado mediante una estrella de seis picos, el cual, cada vez que se completa un segundo, libera un brazo de palanca que se encuentra sometido a tensión, y el cual realiza una vuelta completa en 360 grados, antes de que el siguiente brazo la detenga. Este movimiento, en breve, se traduce en el salto de la aguja central hasta el segundo siguiente.

El calibre creado para este modelo ha sido designado con la nomenclatura L1924, en referencia al año de nacimiento de Walter Lange. Las tres primeras cifras de la referencia de esta pieza, 297, hacen referencia a la fecha de nacimiento: 29 de julio, el séptimo mes.

 

La edición, realizada en todos los casos en una caja de 40.5 milímetros de diámetro, ha sido limitada a 145 piezas en oro blanco, 90 en oro rojo y 27 en oro amarillo. La primera cantidad hace referencia a la cantidad exacta de años que transcurrieron desde la primera fundación de la compañía a cargo de Adolph Ferdinand Lange, en el año 1845, hasta el año en que Walter Lange inscribió Lange Uhren GmbH en el registro mercantil. Las 90 piezas hacen referencia al año, justamente, en que aconteció este segundo momento histórico. Ahora bien, entre este día, el 7 de diciembre de 1990, y la presentación de este modelo, el pasado 7 de diciembre de 2017, pasaron exactamente 27 años, de ahí el número de piezas en oro amarillo.

 

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