Reconocido como excepción mecánica en el Gran Premio de Relojería de Ginebra de 2015, el Charming Bird de Jaquet Droz se distingue por ser el primer y único reloj que integra una reproducción mecánica móvil (autómata) de un ave, que además emite un bello silbido a petición del usuario.

Este año, la colección recibe a dos nuevos integrantes (en oro rosa y oro blanco de 18 quilates) decorados a mano con esmalte Grand Feu marfil, en ediciones limitadas a ocho piezas cada una. El modelo, reconocido con dos patentes y fruto de varios años de investigación, representa un nuevo capítulo en la historia de la marca fundada por Pierre Jaquet-Droz hace 280 años.

La complejidad mecánica de esta pieza se traduce en dos movimientos independientes; uno de ellos dedicado a la indicación de las horas y los minutos, de carga automática y con reserva de marcha de 38 horas. El segundo, por otro lado, está específicamente creado para dar vida al autómata. Éste último puede funcionar durante 40 segundos antes de volver a dar cuerda al mecanismo. La fluidez de los movimientos y el sonido emitido por el ave, está garantizada por un regulador magnético (Magnetic Speed Control) que evita, además de perturbaciones sonoras, la fricción entre piezas y su consecuente desgaste.

Otra de las innovaciones en estos nuevos Charming Bird, es la reproducción de la melodía mediante la compresión de aire en tres tubos de cristal de zafiro, liberada paulatinamente a través de un silbato.

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